Lección 1: Los derechos humanos

“Todas las personas nacemos y permanecemos libres e iguales en derechos”

Esta frase, originaria de la Declaración de derechos del hombre y del ciudadano de 1789 – Revolución francesa, tiene al menos dos lecturas. La primera, es la lectura de la justicia de dicha proposición; la segunda, la de su concreción jurídica.

  • Leída para analizar su justicia, esta frase o afirmación exige considerar que los derechos de las personas parten del mismo lugar (nacimiento y llegada al mundo) y que se nos debe juzgar por nuestras acciones, no por nuestros atributos personales. Es decir, el hecho de reunir una serie de atributos (raza, religión, creencias, sexo, etc) no debe suponer ningún condicionamiento para el tratamiento que se nos dé. Gracias a los derechos humanos se nos juzga por lo que hacemos, no por lo que somos o lo que queremos.
  • De esta frase además se extraen algunas consecuencias:
    • Todos tenemos los mismos derechos por el hecho de ser humanos.
    • Estos derechos tienen en común el proteger la vida digna y el desarrollo de los individuos (bienes y necesidades básicas)
    • Estos derechos nos pertenecen en tanto que personas y por tanto, mientras lo seamos, estos derechos son imprescriptibles, inalienables e indivisibles.
  • Pero también se extraen algunas evidencias:
    • Aunque todos tengamos los mismos derechos, no en todos los lugares se encuentran reconocidos, o garantizados o protegidos.
    • En ocasiones, aun cuando el individuo goza del reconocimiento de los derechos humanos, estos no son suficientes para ayudarle a desarrollar su vida (libertad de empresa para el obrero, libertad de prensa para el analfabeto, libertad de movimientos para la persona con discapacidad…)
  • Leída para analizar la concreción jurídica, es decir, la forma en la que dicha frase se transforma en Derecho se pone aquí de manifiesto que la frase es una aspiración, no una realidad; es una exigencia moral (justificada en los parámetros de justicia anteriores) y trasladada al Derecho.
    • Distinción entre descripción (realidad) y prescripción (exigencia). “Si tiro un bolígrafo caerá el 100% de las veces” (Si A, entonces B): esto es una norma científica, no una norma jurídica. Las normas jurídicas no describen la realidad, la física o el funcionamiento del mundo, sino que prescriben cómo debe funcionar la sociedad: “Cuando alguien roba, debe ir a la cárcel” (Si A, entonces debe ser B).
    • Esta exigencia moral que aspira a que las personas seamos tratadas de acuerdo con lo que hacemos, no de acuerdo a lo que somos, se despliega hacia los poderes públicos y hacia la sociedad:
      • Respecto de los poderes públicos se crea una obligación de reconocimiento, respeto y protección. De esta forma, los derechos humanos en España se recogen actualmente en la Constitución española de 1978. De ella derivan las leyes que desarrollan los derechos fundamentales. A ella se sujetan los mandatos de los jueces.
      • Respecto de las personas, se crea una obligación de respetar los derechos humanos de los demás. En caso de incumplimiento, el poder público puede actuar para evitar vulneraciones a los derechos humanos.

Pero ¿qué significa ser libre?.

Cuando hablamos de libertad al afirmar que “todas las personas nacemos libres e iguales en derechos” nos referimos a qué podemos hacer y qué no podemos hacer cuando vivimos en sociedad. Por tanto, hablar de libertad significa hablar de límites a nuestra actuación. Ser libre, en este contexto significa que las limitaciones a nuestra capacidad de hacer se encuentran justificadas.

  • Una justificación suficiente de los límites a nuestra capacidad debería incluir una justificación moral y una justificación legal.
    • La justificación moral supone que los límites a la libertad se basan en razones de igual valor que la libertad individual.
      • El respeto a la libertad de los demás: Que impide comportamientos lesivos para otras personas concretas.
      • El respeto del orden social: Que impide comportamientos lesivos para el público en general.
      • El respeto a la propia libertad: Que impide comportamientos lesivos e irreparables realizados por la propia persona.
  • La justificación legal exige que el límite se encuentre recogido por el Derecho, en alguna norma. De esta forma los ciudadanos y personas contamos con seguridad (jurídica) para actuar.
    • Constitución española
    • Normas de desarrollo legislativo
    • Autorización a determinados órganos del Estado para actuar (jueces, policía, etc)
  • Una justificación insuficiente de los límites supone que los mismos son excesivos y por tanto ilegales.
    • Ya sea porque las razones para limitar sean arbitrarias.
      • El órgano o agente del Estado que toma la decisión lo hace caprichosamente, sin un criterio legalmente aceptado.
      • O por que acarreen sanciones desproporcionadas
  • Ya sea porque las razones para limitar la actuación de los individuos se realicen por quien no puede limitarlos.
    • Abuso de poder
    • Vulneración del principio de legalidad.

Y ¿qué significa ser igual?

En el contexto de la frase “todas las personas nacemos libres e iguales en derechos”, la igualdad significa una comparación en el trato que se nos dispensa a las personas por parte del poder público, independientemente de nuestros atributos, atendiendo únicamente al comportamiento y a las circunstancias de cada cual. A los que son iguales entre sí, se les debe tratar por igual. A los diferentes entre sí, por desigual. Por eso decimos que somos iguales ante la ley.

  • ¿Quiénes son los iguales?. Iguales son aquellas personas que estando en las mismas circunstancias son capaces de realizar las mismas acciones (de la vida cotidiana).
    • Los iguales deben ser tratados por igual. No hay razón para tratar de forma diferente a los que estando en las mismas circunstancias son capaces de realizar las mismas acciones. De lo contrario el trato sería discriminatorio.
      • Tratar por igual o desigual basándose en los atributos personales es discriminatorio, tanto si es por favorecer o desfavorecer a quienes reúnen dichos atributos.
      • Para tratar por igual a todos, la ley no debe estar condicionada por la existencia de atributos personales: garantía de igualdad formal.
  • ¿Quiénes son desiguales? Aquellas personas que por estar en circunstancias diversas no pueden realizar las mismas acciones de la vida cotidiana.
    • Los desiguales deben ser tratados conforme a sus circunstancias y únicamente con el fin de que puedan realizar las mismas acciones. Es decir, el trato desigual sirve para garantizar la igualdad de oportunidades. En este caso la discriminación se encuentra justificada.
      • La incapacidad para realizar determinadas actividades cotidianas se evalúa en términos de vulnerabilidad de determinados grupos sociales.
      • Si el trato igualitario es insuficiente para superar la situación de vulnerabilidad, entonces cabe realizar un trato desigualitario: es la igualdad material.
      • La igualdad material se evalúa por los efectos de la ley y no por su forma.